Algunos temas relacionados con los apellidos aragoneses

Existen diversos mitos sobre los apellidos en general, incluyendo los aragoneses, y vamos a intentar clarificar alguno de ellos.

En primer lugar, existe el recurrente tema de los apellidos judíos. Hay personas que, sin suficientes conocimientos, llegan a afirmar que toda persona portadora de apellidos propios de un oficio o de apellidos toponímicos es de origen judío.

Si aceptásemos esa teoría, se llegaría a la conclusión de que la mayor parte de la población aragonesa es descendiente de judíos.

Efectivamente, Aragón contó con una abundante población de religión judía, que en su origen era portadora de nombres puramente hebraicos. Sin embargo, las persecuciones sufridas por esta minoría (aunque en algunos pueblos aragoneses era una muy amplia minoría) forzaron en primer lugar su conversión y en segundo lugar su casi completa huida al exterior. Y en todos los casos en que los antaño judíos y luego conversos permanecieron en Aragón, adoptaron apellidos corrientes en la zona, lo que ha hecho que actualmente sea casi imposible acreditar, salvo para las familias de mayor abolengo, un posible origen judío.

Sí es cierto, sin embargo, que algunos apellidos concretos son más abundantes entre la población conversa, al igual que hoy en día la etnia gitana o romaní tiene algunos apellidos con mayor frecuencia que otros, pero no cabe hablar de apellidos puramente judíos, gitanos o procedentes de moriscos (conversos al cristianismo desde el Islam). Un ejemplo es el apellido Navarro, ya que muchos judíos aragoneses, tras ser expulsados por los Reyes Católicos, se refugiaron en Navarra, reino entonces independiente, donde se convirtieron al cristianismo, para luego regresar a nuestra tierra portando ya el apellido Navarro.

Un segundo tema a destacar es el de la relación de los apellidos con la Heráldica.

Tradicionalmente, todos hemos visto, bien en nuestras consultas en Internet, bien en tiendas de Heráldica, los famosos escudos de apellidos. Se da una falsa idea de que a cada apellido corresponde su escudo de armas, y que todos y cada uno de los apellidos tienen uno y sólo uno.

Pero la realidad es bien distinta, como veremos a continuación.

Los escudos de armas se conceden originalmente (o son autoconcedidos) a familias nobles y poderosas, como medio de diferenciación en los combates e igualmente como forma de expresar el poderío de la familia. Posteriormente, los monarcas se atribuyen la potestad de ser los únicos que pueden conceder el uso de un escudo de armas, y se inicia una regulación legal de la materia.

Así, sólo las familias con antepasados nobles (en Aragón son llamados infanzones en sus estratos más bajos), y no todas ellas, poseen escudo de armas, que transmiten como parte del patrimonio familiar. Ello implica que no exista un escudo propio de un apellido, sino de un linaje o grupo familiar, pudiendo darse el caso (muy frecuente por otra parte) de que un mismo apellido tenga varios escudos para varios linajes, mientras que en otros linajes no exista escudo, o de que algún apellido no posea escudo de armas en absoluto.

Ello no es obstáculo para que personas sin escrúpulos, aprovechando el desconocimiento general sobre el tema, vendan a módico (o no tan módico) precio reproducciones de escudos a medida, basándose en algún repertorio de escudos de armas de los varios existentes, pero olvidando que para acreditar el derecho al uso de un escudo de armas es preciso previamente hacer un largo y costoso estudio genealógico, que en la mayoría de casos llevaría a demostrar que no se tiene derecho al uso de ningún escudo de armas.

Un tercer tema a tener en cuenta es el uso de la partícula de en el apellido.

Originalmente, como podemos entender por lo que llevamos explicado sobre el origen de los apellidos, prácticamente todos los apellidos anteponían las partículas de, de los, de la, al propio apellido. Sin embargo, con el tiempo, los apellidos han ido perdiendo dicha partícula, quedando residualmente en algunos casos, lo que ha llevado a algunos a afirmar equivocadamente que el uso de esa partícula es demostrativo de un pretendido origen noble.

Ello procede de que en ciertos momentos de la Historia, en Francia se llegó a considerar (equivocadamente) esta teoría como correcta, llegándose a prohibir el uso de la partícula de a aquellos que no pudiesen demostrar su origen noble (o que dispusiesen de la suficiente fortuna como para comprar ese derecho, lo que basta para invalidar la teoría). Por mimetismo, se ha considerado esa misma errónea creencia en España.

Un cuarto tema de interés es el de los apellidos compuestos.

En realidad, los apellidos compuestos aparecen inicialmente entre las familias más pudientes o pertenecientes a la nobleza, y su aparición se debe a exigencias legales, ya que en ciertas ocasiones el fundador de un mayorazgo (simplificaremos diciendo que son bienes vinculados a una familia) exige que el heredero del mismo adopte el apellido, y en una única persona pueden confluir varios mayorazgos.

Igualmente, por razones de modas o de prestigio social se empezó a difundir entre las clases altas el fenómeno, pasando luego al resto de la sociedad, con lo que el hecho de poseer un apellido compuesto no es tampoco indicativo de un origen social determinado.

Para terminar, debemos hablar de las infanzonías, que es la forma en que tradicionalmente se denomina a la nobleza aragonesa, siendo el equivalente a los hidalgos castellanos.

El gran interés en acreditar la infanzonía de un linaje obedece esencialmente a razones económicas, ya que el hecho de ser considerado infanzón era en su momento una razón suficiente para ser eximido del pago de impuestos, con lo que entenderemos la abundancia de pleitos tendentes a acreditar la infanzonía.

En Aragón, a diferencia de lo que sucede en otros antiguos reinos, era muy importante el elemento infanzón, ya que era frecuente que, para premiar a un pueblo o villa, se acordase en bloque el beneficio de infanzonía para todos sus vecinos, que se transmitía a sus descendientes (todos los descendientes varones de un infanzón lo eran automáticamente) aunque cambiasen de residencia. Así, por ejemplo, la concesión en bloque de la infanzonía a los habitantes de Sos hizo que todos y cada uno de los emigrantes de Sos hacia otros pueblos fuesen considerados infanzones.

No ha sobrevivido, desgraciadamente, una relación completa de familias infanzonas, aunque sí existen varios censos de infanzones de los que es posible obtener datos de gran interés. En este sentido es de destacar que en uno de los censos de infanzones, en el caso de Biota, en las Cinco Villas, por poner un solo ejemplo, el escribano indica que no se detallan las familias infanzonas ya que “no interesa al conde de Aranda, señor del lugar”.

Lo que sí es de interés es que cuando una familia infanzona se trasladaba a otro pueblo, y en éste se le reclamaba el pago de impuestos, la familia interponía un pleito para acreditar su infanzonía. Si este pleito ha sobrevivido, contiene informaciones genealógicas de interés.

<< Anterior Índice

4 réponses à “Algunos temas relacionados con los apellidos aragoneses”
  1. JULIAN says:

    CUAL ES EL ORIGEN DEL APELLIDO LACLAUSTRA

  2. Blanca says:

    De siempre he oído a mi familia que viene de Jaca, aunque sé que existen familiares lejanos en Loporzano.

  3. Blanca says:

    ES EL NOMBRE DE UNA PARDINA O CASA RURAL EN TIERRAS JACETANAS

  4. Teresa says:

    Me gustaría conocer el origen y el significado de mi apellido: Conejos.
    Gracias

  5.  
Répondre

This is a captcha-picture. It is used to prevent mass-access by robots. (see: www.captcha.net)

Debes leer y teclear los 7 caracteres entre 0..9 y A..F, y enviar la respuesta.

  

No puedo leer esto. Por favor, generar un

AragónGen, 2009