El anecdotario de los libros sacramentales turolenses


Un paseo por las curiosidades que atesora el Archivo Diocesano de Teruel —nombres imposibles, dibujos de obispo, reyes de paso y la letra única de cada cura— y por qué son una mina para quien rastrea sus raíces aragonesas.

Hay quien cree que una partida de bautismo es solo una fecha y dos apellidos. Juan Francisco Sastrón, que acude cada mañana al Archivo Diocesano de Teruel para fotografiar e indexar sus fondos, sabe que a veces es el arranque de una novela. Lo demostró en una charla dedicada al anecdotario de los libros sacramentales turolenses: un recorrido por los hallazgos que va anotando en un cuaderno mientras digitaliza. Las cifras del proyecto ya impresionan —unos 850 libros digitalizados, más de 240.000 fotografías y en torno a 260.000 indexaciones—, y en Teruel hay materia de sobra: el libro sacramental más antiguo conservado data de 1515.

✒️ Cinco libros, mil caligrafías

Los cinco libros sacramentales —bautismos, matrimonios, defunciones (o «funciones»), confirmados y cumplimiento parroquial— se escribieron a mano hasta cerca de 1960. Cada sacerdote los redactaba a su aire, con tal variedad que, como bromea Sastrón, se podrían alinear los ochocientos libros y no habría dos caligrafías iguales; el propio cura cambiaba de letra al estrenar tomo. Las encuadernaciones acompañan el espectáculo: cuero repujado en Rubielos de Mora, vitela adornada a mano en San Miguel de Teruel, páginas coloreadas en Alventosa (1782) o los tomos de Bello y Orihuela del Tremedal.

👤 Nombres que son un mundo

El capítulo de los nombres daría para un libro entero. Entre los varones asoman Procopio, Optato, Ampelio, Basilisco o un desconcertante Hipólito Cloro —«Cloro» no aparece en ningún santoral, sí hubo un emperador romano, Constancio I apodado Cloro —. Entre las mujeres, Abundancia, Termutis o Luxoria. Y hay padres con sentido del humor: con apellidados Salvador Salvador llamó a su hijo Salvador —Salvador Salvador Salvador—, y otro, apellidado Martín Martín, lo bautizó Martín «para no complicarse».

Pero los casos que mejor retratan la época salen de la casa de expósitos. En 1886, el registro civil inscribió a un niño de padres desconocidos como «Firmo, Rúbrico y Sello»: literalmente, la fórmula con que se cierra un documento. Sastrón cuenta que su propio padre llegó a conocerlo de mayor —era empleado municipal y firmaba las nóminas, «Firmo, rúbrico y sello»—. A otro expósito le tocó «Capitán Grande Valiente». La ocurrencia tuvo consecuencias: en la visita pastoral del 13 de enero de 1895, el obispo ordenó por escrito bautizar a los expósitos antes de presentarlos al Registro Civil y ponerles dos o tres nombres de santo, procurando que el segundo y el tercero sirvieran también como apellidos.

En el extremo social opuesto, la ostentación se medía en nombres de pila: una María Josefa de 1717 acumula una veintena (María Josefa, Ana, Joaquina, Raimunda…) y un Pedro Pablo de 1746, diecisiete. No es casualidad: sus apellidos —Dolz del Castellar, Pomar, Sánchez Arizcun— son de infanzones e hidalgos aragoneses. Como recordarán los propios asistentes, también los reyes de España encadenaban largas listas de nombres «para no dejarse ningún santo».

📝 El margen lo cuenta todo

Buena parte del valor genealógico de estos libros vive en los márgenes. Junto a un bautismo suele anotarse la confirmación y el matrimonio posteriores; a veces, la profesión de votos de una monja o el abandono de la fe. Una nota de 1811, en plena Guerra de la Independencia, explica que las actas se asentaron tarde «porque las gentes estaban por los montes por temor a los franceses» y los cinco libros permanecían ocultos. Otro margen corrige, por mandato del provisor, un apellido mal escrito: donde decía «Chulilla» debía decir «Chinchilla». Y en las defunciones no faltan los números: el desglose de un sepelio en sueldos —misas «de alma» a ocho sueldos, misas ordinarias a cuatro— o el nombre del notario que custodiaba el testamento, pista de oro para seguir el rastro de los bienes de una familia.

⚰️ Morir en Teruel

Las causas de muerte del siglo XIX son un pequeño tratado de historia de la medicina y del lenguaje. Sastrón se topó con un «libro de fallidos» —«fallidos» por difuntos, no por impagados, como temía— y con diagnósticos como «muerte por desgracia», «por la salida de los dientes» (un bebé de tres meses) o «por garrotillo», nombre popular de la difteria. Hay esquelas al margen, como la del sacristán Calixto García, muerto de erisipela a los 45 años y enterrado gratis por sus servicios a la iglesia. Y hay reprimendas: en 1774, un obispo prohíbe el «abuso» de las plañideras —llantos, canciones y «extremos ridículos»— y manda expulsar de la iglesia a quien siga perturbando el duelo.

🌳 Oro para el genealogista: el cumplimiento pascual

Si un investigador tuviera que quedarse con una sola serie, quizá elegiría los libros de cumplimiento pascual. Recogían, casa por casa, quién había confesado y comulgado cada año, y muchos párrocos anotaban la calle e incluso el número —una raya horizontal para la confesión, otra vertical para la comunión—. A falta de censos y de registros civiles, son un mapa del vecindario. Sastrón lo vivió en primera persona: en el libro de Terriente de 1877 encontró a sus bisabuelos —él era el médico del pueblo— y hasta a la sirvienta, en la séptima casa de la calle Mayor. Estos libros permiten reconstruir la composición de una familia e incluso rescatar hijos que faltaban. Y cuando todo lo demás ardió o se perdió, son la única prueba: de unos cuarenta pueblos turolenses cuyos libros se quemaron en la Guerra Civil se conservan relaciones sueltas de 1790 y 1796 que, al menos, sitúan a la familia en su lugar.

👑 Cuando la Historia pasa por la parroquia

Entre partida y partida se cuela la gran Historia. En Fuentes Claras, el 23 de abril de 1643, todo el pueblo elige por votación popular a San Fabián y San Sebastián como patronos, un caso que el ponente no ha visto en ningún otro sitio. En Alba, el 19 de mayo de 1719, el cura anota que «descansó e hizo mediodía» en la localidad el rey Felipe V con la reina Isabel de Farnesio, el príncipe Luis y una comitiva de lujo —el cardenal Alberoni, el marqués de Santa Cruz, José Patiño—, que oyó misa en la iglesia.

Un sello de 1811 recuerda la ocupación napoleónica

Un sello de 1811 recuerda la ocupación napoleónica: «Napoleón I, emperador de los franceses y rey de Italia — Gobierno de Aragón». Y en Gea de Albarracín, el libro deja constancia, entre dos bautismos, de la expulsión de los moriscos, una de las comunidades más numerosas de la sierra: unas 3.200 personas.

No faltan las reliquias —Alba llegó a reunir hasta dieciséis, con sus certificados romanos, como el del Lignum Crucis de Jorcas (1763)— ni los árboles genealógicos encuadernados junto a una boda para justificar la dispensa por parentesco, como los de Jorcas y Luco. Hasta hay anotaciones artísticas en las visitas pastorales: en Alpeñés, Bisiedo y Camañas, uno dejó dibujos de su puño y letra… a bolígrafo, delatando lo reciente de la anotación.

🏛️ Un archivo que quiere ser público

Detrás del anecdotario hay un trabajo callado y diario. Sastrón acude al archivo de diez a una; en digitalización son dos personas y en indexación, cinco. Solo en la parroquia de San Miguel han reunido unos 80.000 registros entre bautismos, matrimonios y defunciones. El objetivo declarado es que esos índices no se queden en un ordenador: publicarlos —a través del Obispado o de la asociación AragónGen— con un buscador que permita a cualquier descendiente localizar y solicitar sus partidas. El permiso todavía está pendiente, pero el rumbo es claro. Y para quien busca raíces turolenses, cada uno de esos 850 libros es, además de un archivo, una novela esperando lector.


Artículo elaborado a partir de la conferencia «Anecdotario de los libros sacramentales turolenses», de Juan Francisco Sastrón, colaborador del Archivo Diocesano de Teruel.


Los vecinos de la Sierra de Albarracín deportados a los campos de exterminio nazis: una investigación para preservar la memoria histórica

Recordar a nuestros antepasados para que su historia nunca muera

La memoria histórica y la genealogía comparten un mismo objetivo: rescatar del olvido a quienes nos precedieron. Conocer sus vidas, reconstruir sus trayectorias y preservar sus nombres es una forma de honrar a nuestros antepasados y comprender mejor la historia de nuestras familias y de nuestra tierra.

En ocasiones, esa búsqueda nos conduce hasta algunos de los episodios más trágicos del siglo XX. Uno de ellos fue el destino de numerosos españoles que, tras la Guerra Civil, terminaron deportados a los campos de concentración y exterminio nazis. Entre ellos también hubo vecinos de la Sierra de Albarracín, cuya historia ha permanecido durante décadas prácticamente desconocida.

Una investigación imprescindible sobre los serranos deportados a los campos nazis

Con el propósito de recuperar sus historias, Raúl Ibáñez Hervás ha realizado un exhaustivo trabajo de investigación que documenta la vida de los vecinos de la Sierra de Albarracín que pasaron por los campos de concentración nazis o que encontraron allí la muerte.

Se trata de una investigación rigurosa que aporta nombres, documentos y testimonios, devolviendo la identidad a personas que durante demasiado tiempo permanecieron en el anonimato.

Además de su enorme valor histórico, este trabajo constituye una fuente de gran interés para investigadores, genealogistas, descendientes de estas familias y cualquier persona interesada en la historia de la Sierra de Albarracín.

Un proyecto fundamental para la memoria histórica

La recuperación de estas biografías representa mucho más que un ejercicio de investigación. Es un acto de justicia y de reconocimiento hacia quienes sufrieron la persecución, el exilio y la deportación durante la Segunda Guerra Mundial.

Gracias a iniciativas como esta, es posible conservar la memoria de quienes fueron víctimas del nazismo y transmitir su legado a las generaciones futuras.

Porque una sociedad que conoce su pasado está mejor preparada para comprender su presente y construir su futuro.

Consulta la investigación completa

Si deseas conocer con mayor profundidad este importante trabajo de investigación, puedes acceder a los siguientes recursos elaborados por Raúl Ibáñez Hervás:

🎥 Vídeo explicativo

📖 Blog de la investigación
https://serranosencamposnazis.wordpress.com/

Ambos recursos ofrecen una completa documentación sobre los vecinos de la Sierra de Albarracín deportados a los campos nazis, así como el proceso de investigación seguido para recuperar sus historias.

La historia de nuestros antepasados merece ser recordada

En un blog dedicado a la historia y la genealogía, creemos que recuperar la memoria de nuestros antepasados es una responsabilidad compartida. Cada nombre rescatado del olvido representa una historia recuperada, una familia que puede reencontrarse con su pasado y una parte de nuestra identidad colectiva que permanece viva.

Mientras sus nombres continúen siendo leídos y sus historias sigan siendo contadas, nunca desaparecerán de nuestra memoria.

XIV Jornadas Genealógicas y 20 Aniversario

Este fin de semana, del 11 al 13 de junio, hemos celebrado las XIV Jornadas Genealógicas de Aragongen y el 20 Aniversario de su creación.
Con una exposición de carteles de la Asociación y trabajos de algunos socios y socias. En concreto nos ha llamado la atención el de la socia Marie Bidart, que ha expuesto su árbol genealógico con raices aragonesas, con hasta 15 generaciones.
Además Marie nos ha enviado una definición muy entrañable de ARAGONGEN. Muchas gracias Marie.

Imágenes de la exposición

Entrevista en Aragón TV sobre las Jornadas

Además de la exposición tuvimos unas muy interesantes conferencias.
El jueves 11: Contadores de historias, o como dar a conocer nuestras investigaciones de historia familiar. Por la socia, Inmaculada Ratia, escritoria de varios libros de genealogía

El viernes 12: Efecto de la Trashumancia en la dispersión de apellidos. El apellido Cativiela de Ansó como ejemplo. Por el socio Pedro Roncalés Rabinal.

El sábado 13:

A las 10 de la mañana: Resumen de lo que han sido estos 20 años de la Asociación Aragongen. Por el socio Antonio Emperador.

A las 10:45: Lazos familiares de poder en la Corte de Ramiro I. Por Armando Serrano Martínez, Académico de la Real Academia de San Luis

A las 12:00: Importancia de las fuentes documentales en la investigación genealógica. Por Francisco Zaragoza Ayarza, antiguo archivero de la D.P.Z.

Día internacional de los archivos

Cada 9 de junio, el mundo reconoce una labor silenciosa pero vital: la de los archivos. Este 2026, la celebración en nuestra comunidad nos invita a descubrir que los archivos no solo guardan la historia de los reyes y las leyes, sino la historia de nuestras propias familias.

El guardián de nuestra memoria: El Día de los Archivos 2026 en Aragón

¿Por qué celebramos el Día Internacional de los Archivos?

El origen de esta fecha se remonta al 9 de junio de 1948, cuando se fundó el Consejo Internacional de Archivos (ICA) bajo el amparo de la UNESCO. El objetivo es claro: reivindicar que los archivos son los pilares de nuestra democracia, garantizando la transparencia, la identidad y la memoria colectiva.

La llave de tu pasado: Los archivos y la genealogía

Uno de los mayores atractivos de los archivos es su valor para la genealogía. Si alguna vez te has preguntado de dónde vienes o quiénes eran tus antepasados, los archivos son el único lugar donde encontrarás respuestas reales.

  • Más allá de los nombres: Los archivos no solo nos dicen cuándo nació un bisabuelo; nos cuentan cómo vivía a través de testamentos, contratos de aprendizaje o censos de población.
  • El rastro aragonés: Gracias a la excelente conservación de los protocolos notariales en Aragón, es posible reconstruir historias familiares que se remontan a siglos atrás, descubriendo oficios desaparecidos y antiguos lazos vecinales.
  • Justicia y herencia: La genealogía no es solo curiosidad; los archivos son herramientas legales fundamentales para demostrar parentescos y derechos sucesorios.

La celebración en Aragón: Entre pergaminos y bytes

Bajo el lema de 2026, #ArchivosParaLaJusticia, las instituciones aragonesas ponen el foco en la accesibilidad y la investigación personal.

1. Puertas abiertas y tesoros familiares

Los Archivos Históricos Provinciales de Zaragoza, Huesca y Teruel ofrecen este año visitas guiadas donde se mostrará a los ciudadanos cómo empezar su propio árbol genealógico. Aprenderás a consultar padrones y registros que son auténticas minas de oro para la historia familiar.

2. El impulso digital: DARA y la red de archivos

Aragón es referente en digitalización. A través del portal DARA (Documentos y Archivos de Aragón), este 2026 se han incorporado nuevos fondos digitalizados que facilitan la búsqueda de antepasados desde casa, conectando a la diáspora aragonesa con sus raíces.

3. Actividades destacadas este año

  • Talleres de Paleografía: Sesiones prácticas en Huesca para aprender a leer la caligrafía antigua y no perderse entre legajos del siglo XVII.
  • Exposiciones en Teruel: Una muestra sobre la vida cotidiana y las migraciones internas en la provincia, ideal para quienes buscan entender el contexto de sus raíces rurales.
  • Mesa redonda en Zaragoza: “Tu historia comienza aquí”, un encuentro con archiveros y genealogistas sobre el poder de los documentos para reconstruir la identidad personal.

¿Por qué participar este 9 de junio?

Visitar un archivo es un acto de reconexión. En un mundo saturado de información efímera, los archivos en Aragón nos ofrecen la certeza de lo auténtico. Es el momento de dejar de ser espectadores y convertirnos en investigadores de nuestra propia historia.

Jornadas de Genealogía – 20.º Aniversario de la Asociación

Este año nuestras Jornadas de Genealogía tienen un carácter muy especial: celebramos el 20.º aniversario de la Asociación, y lo hacemos con un programa ampliado de tres días llenos de historia, investigación y divulgación.

Las Jornadas se celebrarán los días 11, 12 y 13 de junio en el Centro Joaquín Roncal (calle San Braulio, 5, Zaragoza), un espacio emblemático para el encuentro cultural.


📌 Programa de las Jornadas

🖼️ Exposición (11, 12 y 13 de junio · 17:00–20:00 h)

Durante los tres días podrá visitarse una exposición de carteles divulgativos sobre genealogía, pensados para explicar en qué consiste esta disciplina y cómo iniciarse en la investigación de la historia familiar.
También se mostrarán trabajos de investigación de socios, como árboles genealógicos y publicaciones especializadas.


🗓️ Jueves, 11 de junio

18:00 h.
Charla: Contadores de historias: cómo dar a conocer nuestras investigaciones de historia familiar
A cargo de Inmaculada Ratia, socia de la Asociación.


🗓️ Viernes, 12 de junio

18:00 h.
Charla: El efecto de la trashumancia en la dispersión de apellidos. El caso del apellido Cativiela de Ansó
A cargo de Pedro Roncalés, socio de la Asociación.


🗓️ Sábado, 13 de junio

10:00 h.
Recepción de asistentes y presentación de la Asociación.

10:45 h.
Charla: Lazos familiares de poder en la Corte de Ramiro I
Por D. Armando Serrano Martínez, Académico de la Real Academia de San Luis.

12:00 h.
Charla: La importancia de las fuentes documentales en la investigación genealógica
Por D. Francisco Zaragoza Ayarza, antiguo archivero de la Diputación Provincial de Zaragoza.


📣 Te esperamos

Las Jornadas están dirigidas tanto a investigadores como a personas interesadas en descubrir la historia de sus familias.
Una oportunidad única para aprender, compartir experiencias y celebrar juntos 20 años de genealogía.

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